sábado, 18 de enero de 2014

Escritor y periodista: Ryszard Kapuscinski

Ryszard Kapuscinski
Ryszard Kapuscinski nació el 4 de marzo de 1932  en Pinsk, ciudad que hoy pertenece a Bielorrusia, pero que históricamente era polaca. Tras haberse criado en un ambiente pobre y sin haber leído un libro hasta los 12 años, se convirtió en un reconocido periodista, considerado como uno de los mejores reporteros internacionales, escritor e historiador.

A los 17 años comenzó su carrera en la revista polaca Hoy y mañana. En el año 1951 inició sus estudios de Historia en la Universidad de Varsovia, y tiene un máster en Arte.  Sus puestos de trabajo en periódicos le sirvieron como escuela para convertirse en un joven con grandes dotes periodísticas y con una gran habilidad de comunicar. Fue enviado a Beijing como corresponsal en 1956, pero debido a los disturbios que se sucedieron tuvo que volver antes de tiempo. Tanto el periodismo como la historia tienen como objetivo comunicar al lector una realidad, ya sea del presente, o del pasado, o gracias a la investigación y la experiencia, podríamos hablar incluso del futuro.

Desde 1959 hasta 1981 colaboró con una gran variedad de periódicos y revistas internacionales: Time, The New York Times y Frankfurter Allgemeine Zeitung, al tiempo que trabajaba para la agencia de noticias polaca Polish Press como corresponsal en África. El prestigio como periodista lo ganó tras cubrir la guerra civil de El Congo en 1958. Kapuscinski permaneció en África 6 años como enviado, lo que le convirtió en un experto en el continente, siendo capaz de prever lo que va a suceder, ya que conocía todos los asuntos gracias a que anteriormente había leído mucho sobre la zona, además de todo lo que había vivido, puesto que él solo escribía sobre lo que había experimentado.

También trabajó en Asía y en América Latina, y estuvo en las repúblicas del Cáucaso del sur de la URSS, además desde 1962 a su faceta periodística, tras haber estudiado historia se suman su actividad literaria, la consecuencia de este viaje es el libro Kirgiz caballo fuera, en 1968. Un tiempo después estuvo cinco años en América Latina, como corresponsal en Chile, Brasil, México, y la guerra de Honduras y el Salvador, cuyo resultado fue La guerra del fútbol, 1978, y tres años antes Cristo con un fusil al hombro, 1975. En 1974 visitó Asia y en 1975 África de nuevo, con relación a este periodo de tiempo vieron la luz los libros Emperador, 1978 y Sha de Shas 1982. Estos libros son la máxima expresión de Kapuscinski a la hora de combinar el reportaje con la novela

Kapuscinski es autor de diecinueve libros, de los cuales ha vendido casi un millón de ejemplares y traducidos a varios idiomas. El escritor cuenta también con una colección de poemas Notas, 1986 y Lapidario, 1990, además a lo largo de su vida va escribiendo más lapidario, hasta llegar al V. Empire, en 1993, donde cuenta en un viaje a las repúblicas del sur de la antigua URSS los cambios que se produjeron, reflejando Georgia, Afganistán, Kirguistán. En el libro Ebony, 1998 retoma el tema de África, el que incluyen muchos de sus libros, ya que es el continente donde más tiempo pasa, y el que más interesante le parece, por todo el proceso de descolonización. En el año 2000 se adentra en el mundo de la fotografía, y hace así un álbum de fotos con imágenes de África. El libro que escribe en 2003, Autorretrato, muestra como es un reportero. Mientras que en 2004 publica Viajes con Herodoto y en 2006 los volúmenes de poesía Leyes de la Naturaleza.
Ebano y La guerra del fútbol son dos reportajes con los que Kapuscinski convirtió la crónica en literatura.

 Compaginando su labor periodística y de escritor Kapuscinski también fue docente, ya que impartió clases en la Universidad de Caracas (1978), en la Temple University de Filadelfia (1988) como profesor visitante y fue lector en Harvard, Londres, Canberra, Bonn y la British Columbia University de Vancouver. 

A lo largo de su carrera ha recibido una gran variedad de galardones y ha sido reconocido en diferentes países: el premio Alfred Jurzykowski (Nueva York 1994), Hansischer Goethe (Hamburgo, 1998), Imegna (Italia, 2000), Prix de l’Astrolabe, J Parandowski del Pen Club y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (España, 2003).

Ryszard Kapuscinski falleció a los 75 años de edad en Varsovia el 23 de enero de 2007.

La obra de Ryszard Kapuscinski es considerada como un conjunto de grandes composiciones diferentes, ya que abarca desde el ámbito periodístico guiado por la historia, hasta la fotografía, pasando por lo literario, concretamente en la poesía es donde podemos ver otro Kapuscinski totalmente diferente. En Polonia, la obra del autor se ubica dentro del género de literatura faktu, o literatura de hechos. Pero no era un tema que le preocupase: "No me preocupa en absoluto qué género literario va a ser éste. Simplemente quiero escribir un texto que, según mi parecer y mi experiencia, sea el más cercano y el más fiel a lo que me rodea. Cómo será clasificado y qué nombre le den es ya asunto de los críticos y de los investigadores, no mío"

La poesía se aproxima más a la persona, a sus sentimientos, se puede leer como algo más personal, son escenas de su pasado, y reflexiones más íntimas, sobre sí mismo y el mundo que le rodea. Hay una gran diferencia, ya que mientras en sus reportajes el autor se ve como alguien valiente es en la poesía donde se muestra más débil. Según él mismo hay sentimientos que solo se pueden expresar por medio de este canal. Sin embargo, la poesía requería mucho tiempo, y su trabajo como corresponsal eclipsaba esta labor.

En una entrevista con el poeta polaco Jarosław Mikołajewski dijo: "Escribir poesía es para mí un lujo que raras veces me puedo permitir. Porque al escribir poesía encontramos en nosotros una otredad que no sospechábamos antes de sentarnos ante el papel. Escribir poesía es un tipo de descubrimiento sorprendentemente valioso en uno mismo y de uno mismo. Es una extraña y preciosa sensación”.  Kapuscinski (2008: 210).

Gracias a su conocimiento poético sus seguidores se trasladan a un mundo mágico. En sus escritos prescinde de la prosa periodística convencional, por ejemplo no acostumbra a dar un listado de personajes o datos exactos con fechas concretas.

Cada nuevo arte en el que Kapuscinski se adentraba complementaba los anteriores, una buena foto siempre enriquece un reportaje, o inspira para un poema.  

"Cuando, como periodista recojo materiales para una crónica y hablo con el jefe de un clan, me interesan sus opiniones, sus impresiones, sus pensamientos. Pero si voy a su encuentro como fotógrafo me interesan cosas muy distintas: la forma de su cabeza, los rasgos de su rostro o la  expresión de sus ojos"

Además sabía relacionar a la perfección sus conocimientos históricos con sus vivencias, así como los grandes acontecimientos que se sucedían con lo que vivían los ciudadanos de a pie, reflejado en una de sus frases: "No se puede escribir de alguien con quien no has compartido como mínimo algún momento de su vida".

 Se puede ver una evolución en su forma de contar, al principio prestando más atención en los hechos lineales y después mostrando más interés por los aspectos culturales y sociológicos de la zona en la que se encontraba.

"Cuando me preguntan qué es lo que yo escribo, yo les digo que escribo textos. El problema de los géneros y las terminologías es que tienen diferentes sentidos en diferentes idiomas y culturas. En nuestra tradición literaria no tenemos esta distinción que hay en América latina entre la crónica y el reportaje. Entonces nunca pensé en si quería ser escritor o si quería ser periodista. Cuando me sentaba, no pensaba en que iba a escribir una novela o un reportaje o un ensayo. Yo sólo quería escribir bien pero recuerdo que de vez en cuando sus libros están plagados de moscas literarias que sobrevuelan los ojos de sus lectores distrayéndolos de la tensión de una escena trágica.”


Tenía una gran capacidad de análisis socioculturales, sobre todo en el tema de la descolonización del tercer mundo, junto con los dotes de un gran cronista. Asimismo en los últimos años de su vida se interesaría por el cambio que el periodismo estaba sufriendo a consecuencia de la globalización y las nuevas tecnologías “Porque nosotros nos vamos y nunca más regresamos, pero lo que escribimos sobre las personas se queda con ellas por el resto de su vida...”.

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